viernes, 11 de septiembre de 2015

Luis y Celia Martin, padres de Teresa de Lisieux

Me acaba de llegar una nueva criatura y os la tengo que mostrar. Es un nuevo libro, pero enseguida, espero que en esta semana o en la próxima, me llegará otro. Por ahora es el benjamín de una larga lista de hermanos que podéis ver en esta página web. Se titula: o «La tierra no es nuestra patria. Vida de Luis y Celia Martin, padres de Teresa de Lisieux», publicado en la Editorial Monte Carmelo. Si conectáis con la Editorial [ http://www.montecarmelo.com/santa-teresa-de-lisieux/1171-la-tierra-no-es-nuestra-patria.html ] podéis incluso leer algunas páginas del mismo. Creo que en la semana próxima ya estará en las librerías. Si alguno tiene la tentación de leerlo, pídalo a su librería para que lo encargue al distribuidor de la Editorial. Aquí recojo la leyenda que aparece en la contraportada del libro:


 Luis y Celia Martin, padres de santa Teresa de Lisieux, se muestran unos santos cercanos al común de los mortales. No son consagrados, ni célibes, no han hecho voto de castidad, sus vidas están tejidas por el trabajo –él de relojero, ella de encajera–, vida de familia numerosa, pertenecientes a asociaciones parroquiales, vecinos de sus vecinos. Vivieron con todas sus consecuencias y circunstancias la espiritualidad propia de su tiempo en una Francia del XIX aún convulsa por las secuelas de la revolución, el anticlericalismo, y cierto jansenismo espiritual que vislumbra un Dios de Justicia frente a un Dios del Amor, con peligro de convertir las almas buenas en escrupulosas.
Luis y Celia han sido santos en la humilde realidad de sus vidas, con una sencilla fe sustentada en la oración en familia, educación de sus hijas, la misa diaria, lecturas piadosas al atardecer, el mes de María, el amor a Dios y al prójimo y fidelidad a la Iglesia…
Estuvieron siempre en perfecto acuerdo de corazón y de pensamiento. Él se refería a ella ante sus hijas como nuestra «santa madre». Y Celia escribía a su hermano Isidoro refiriéndose a Luis: «¡Qué hombre más santo es mi marido! Me gustaría que tuvieran uno parecido todas las mujeres».
Sus cinco hijas –cuatro carmelitas descalzas, una salesa– son su corona. Tras la canonización de la más pequeña, santa Teresita del Niño Jesús, y ahora la de los padres, se anuncia el comienzo de la causa de beatificación de Leonia, la monjita salesa. Pero yo, que he hecho un largo recorrido describiendo las vidas santas de esta familia, tengo que reconocer que las otras hermanas dejaron tras de sí igualmente una viva impresión de santidad y ejemplaridad en sus vidas. ¡Qué bueno sería que un día toda la familia, al alimón, los padres y las cinco hijas religiosas, se vieran en los altares como juntos están ya en el reino de los cielos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario